Batman All Star, por Frank Miller y Jim Lee

No es la primera vez que, hablando de cómics, escribo unas líneas sobre algún trabajo de Miller, y sin duda siempre es un reto intervenir para decir algo que esté a la altura del trabajo de este genio. Y por “a la altura” no me refiero al puro y simple panegírico, porque para decir eso ya hay decenas de escribidores. Si he de decir algo sobre Miller, mejor que vaya más allá de eso.

Soy un lector voraz de sus trabajos. Casi, diría yo, al nivel de Moore (si no más), y eso que no son autores comparables. Digo con cierta frecuencia que Ellroy es a la novela lo que Miller al cómic, más allá de las evidentes diferencias y de la especificidad del campo artístico en el que cada uno se inserta. Y, a partir de ahí, es curioso que la primera vez que escribo sobre Miller en este blog sea para comentar una obra que él no ha dibujado cuando, más que sus guiones (que también tienen su aquél), son sus dibujos los que reflejan su genuina capacidad creativa.

Miller le ha hecho a Batman “un daño” irreparable. O tal vez no, y lo único que ha hecho es despojarle de la cáscara bienpensante que acompaña a todo superhéroe de la industria norteamericana para ocultarnos lo que es evidente: que la idea del superhéroe es en sí misma fascista, autoritaria en el mejor de los casos. Decíamos que Miller le ha hecho a Batman “un daño irreparable”, porque ha conseguido que “el Caballero Oscuro” aparezca como lo que realmente es: un tipo peligroso, desquiciado, fascista, absolutamente distinto al resto de sus compañeros del universo DC y más próximo, en el cruce Marvel-DC, a The Punisher que a su equivalente natural, Iron Man. Un rico amable que usa parte de su fortuna para crear cacharros sofisticados y combatir el crimen con una armadura que le marca los pezones… demasiado bonito como para ser creíble. Y en realidad algo debe tener el personaje [1], porque Spiderman no parece “oscurecible”, y Superman, hasta cuando el guión es bueno (como los dos trabajos de Moore o el All Star escrito por Grant Morrison) no da más de sí. Pero con Batman es distinto, y el “toque” de Miller (en El Regreso del Caballero Oscuro) ha sido determinante para todo lo que ha venido después: El Contraataque del Caballero Oscuro, Batman Año Uno y la obra que nos ocupa: Batman All Star.

Y en realidad hablar del All Star es hablar de los demás, así que digamos que nos servirá de excusa para hacer un repaso de los Batman de Miller que hemos manoseado.

Extraída de El Regreso del Caballero Oscuro

En primer lugar, es sencillo, casi inevitable, comparar All Star con Año Uno, los dos Batman que Miller no ha dibujado. Los estilos de Mazzucchelli y Lee no pueden ser más opuestos entre sí y al de Miller. Y, al mismo tiempo, Miller trabaja de forma distinta con los dos. Hay años de diferencia (unas dos décadas), además, entre la colaboración de Miller con Mazzucchelli y su colaboración con Lee; entre medias, Miller ha publicado 300, El Contraataque del Caballero Oscuro y Sin City. Ha dado rienda suelta a su estilo. Nuestra edición de Año Uno contiene copias de algunas páginas del guión; las instrucciones de Miller son detalladas. Controla a Mazzucchelli lo suficiente como para que la historia salga como él quiere y le da la suficiente libertad como para que no sea idéntica a como Miller la haría; y aún así, la sombra de El Regreso del Caballero Oscuroes alargada y el lector no puede ignorarla.

Extraída de Batman Año Uno

Llegamos, por contra, a All Star, y es el espíritu de El Contraataque del Caballero Oscuro el que se desliza entre las páginas, es el Miller desquiciado. Y cuanto mayor es la libertad que se permite el creador tanto mayor es la demencia del protagonista.

Curiosamente, en Año Uno la puesta en escena de Miller es rápida; las pantallas de televisión superpuestas en la segunda página son una seña de identidad inequívoca, ya vista en su primera entrega de El Caballero Oscuro(en las imágenes se pueden ver ejemplos de ambas obras).

En All Star se toma su tiempo, Miller ha ganado con el tiempo la calma propia de quien domina realmente lo que hace.

Extraída de Batman All Star

Es, tal vez, el majestuoso trasero de Vicki Vale en la cuarta página el primer signo inequívoco (se puede comparar con este otro). Y aun así será la magnífica composición a doble página (pp. 6-7) el signo definitivo de que es Miller quien mueve los hilos. Y, diríamos más aunque no tenemos acceso al guión, Miller se permite con Lee un control más estricto que con Mazzucchelli (o tal vez es que Lee se deja).

Extraída de Batman All Star

El estilo de Lee es más pulcro que el de Miller, y el color aplicado por Alex Sinclair (junto con el entintado de Scott Williams) le dan a la obra un acabado mucho más convencional que el que Miller aplicaría por sí mismo (o en colaboración con Lynn Varley) e incluso que el resultado final de la colaboración con Mazzucchelli. Pero es un dibujo con una fuerza pasmosa, mucho más efectista al retratar la acción que el de Mazzucchelli, que termina por darle a la secuencia una textura suave, sedosa. En cierto modo es un cambio estético que acompaña bien al personaje; el Batman de Año Uno lo sostiene un Bruce Wayne que todavía va en pañales, mientras que el de All Star ya es un guerrero curtido, y la demencia creciente del estilo le sienta bien al salto cualitativo del carácter.

Extraída de Batman All Star

Segundo aspecto. Primer punto en común de todas las obras mencionadas, el peso sustancial del monólogo interior. Miller lee novela negra y sabe como aplicarla. Supongo que los rudimentos del lenguaje afilado de la novela negra clásica los ha captado mejor Allen que él, pero no importa porque los monólogos de Batman no tienen que ser ingeniosos, basta con que sean demoledores, con que introduzcan una fisura radical en la feliz identificación del lector con… ¿un superhéroe?, ¿un vigilante que opera al margen de la ley?, ¿un psicópata enmascarado? Eso es suficiente. Cada vez, de todas formas, domina mejor la técnica, y en esta ocasión además la extiende, y le sirve para profundizar en la psicología de Robin, de Gordon, del Joker…

Extraída de Batman All Star

Tercer aspecto. Segundo punto en común. A Miller le gusta sacarle punta a Batman, pero difícilmente se sentiría igual de cómodo con los otros personajes de DC; la Liga de la Justicia debe parecerle al bueno de Miller la idea más cutre que jamás se pasó por la cabeza de quienes han colaborado en algún momento con DC. Y si Batman se libra porque puede ser corroído desde dentro, reinterpretado según sus claves, los demás personajes están condenados: Superman tiene la suerte de que su fama le precede, y por tanto Batman puede hacer poco más que partirle la cara (y ya es mucho) [2]; a Wonder Woman la venera tanto como la profana, y la portada alternativa preparada por Miller para en número 5 (ver imagen) es prueba de esa ambivalencia; a Plastic Man lo recupera sólo para reducirlo a la categoría de demente sin estilo; y Green Lantern…

Extraída de Batman All Star

Lo que hace con Green Lanter en All Star (ponerle a utilizar el anillo para darle a Wonder Woman una percha, y decir de él lo que dice) es simplemente un acto tan cruel como justo y merecido [3].

Extraída de El Contraataque del Caballero Oscuro

Cuarto aspecto. Y aquí tal vez hablamos más de la cuenta, porque por desgracia Batman All Star es una obra inacabada. Miller tiene multitud de excesos, que gustarán más o menos, pero solamente un defecto: la discontinuidad, la construcción abrupta de sus guiones. Le sucede con cierta frecuencia, y no siempre queda bien. Su guión de la versión cinematográfica de The Spirit tiene, entre otros, ese terrible defecto. A El Contraataque del Caballero Oscuro le pasa lo mismo, pero tiene la ventaja de que a la historia, a la discontinuidad discursiva derivada del efecto distorsionante de los medios de comunicación, le sienta de maravilla. En Robocop sucede algo parecido… Y tal vez los guiones mejor armados son los de Sin City y 300 (que es una historia breve, así que se nota menos). Frente a ellos, la verdad es que el despliegue argumental de All Star es, hasta donde se puede leer por el momento, perfecto. Tal vez el mejor guión que ha escrito. Complejo pero bien armado, con discontinuidades narrativas pero una secuencia fluida que no le deja al lector con la sensación (recurrente al leer a Miller) de que se ha perdido algo.

“Polvo, mas polvo enamorado”, dice Bécquer, y nosotros podríamos afirmar parafraseándole, que All Star es una obra inacabada, pero una obra maestra a pesar de todo. Ojalá podamos leer pronto cómo concluye, pero hemos de saber que eso no cambiará la calidad del trabajo.

Notas:

[1] De hecho lo tiene. Si uno hace un seguimiento progresivo del personaje, verá que son las historias escritas en los años 60 las que ridiculizan el personaje hasta el exceso, arrebatándole el perfil sobrio (no diremos oscuro para no exagerar) del que Bob Kane le había dotado al comienzo.

[2] Es simplemente deliciosa esa serie de páginas contenidas en El Contraataque del Caballero Oscuro (incluída una de ellas en las imágenes de este post) que concluye cuando Batman ha dejado a Clark Kent hecho un cromo.

[3] Digo esto sin haber leído un solo cómic de Green Lantern, así que tal vez resulte que hay algún guionista que ha hecho algo digno con el personaje, pero… hoy he estado viendo la película, y la verdad es que le agradezco a Miller el favor que le ha hecho a los lectores poniendo a un personaje tan ridículo en su sitio: “Hal Jordan. Green Lantern. Ese anillo suyo es el arma más poderosa de la galaxia. Si piensa algo, ocure sin más. Eso le convierte en el superpoli de la Vía Láctea. Su mentor alienígena estaba buscando a un hombre de voluntad sobrehumana, y sin miedo. Los requisitos del trabajo no parecían incluir la inteligencia. Es más tonto que el asa de un cubo. He visto discos de hockey más listos. Este payaso hace batidoras, ratoneras y aspiradoras gigantes cuando podría arreglar el mundo con su anillo. Qué idiota. Las cosas que yo haría con un poder así… […]. Pon ese anillo en mi dedo y, como calentamiento, mandaría algunos maremotos en ciertas direcciones. Hundiría un par de flotas enemigas. Luego empezaría a aplicar verdadera potencia de fuego a un par de guerras sucias. Luego, tal vez mandaría a Superman de vuelta a Krypton de un par de azotes sólo por echarme unas risas”. Como él mismo dice, por boca de Batman, lo peor de todo es que haya tanto poder en manos de alguien con tan poca imaginación… Lamentable. Sobre todo porque la idea es buena.

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5 respuestas a Batman All Star, por Frank Miller y Jim Lee

  1. jeremias ariel dijo:

    hola!

    Me encanta miller, muy mucho, y me he leido todas sus obras!! todas menos… menos esta.

    Y luego de leer este texto me has dejado muy sebado. Lo quiero ya!

    Excelente articulo.

    saludos

    • Miguel León dijo:

      Gracias, Jeremías. Yo tengo pendiente leer Holy Terror (¿lo has leído?), y hacer una lectura más atenta de su revisión de Dare Devil (“The Man without Fear”).

      • jeremias ariel dijo:

        uf! que pregunta…

        si lo he leido, y es la unica obra de miller que no me ha gustado…

        El dibujo es espectacular, Miller puro, salvaje, las imagenes son poderosas. Estilisticamente es fabuloso, Miller potenciado y purificado. Pero no alcanza para contrarrestar su absoutamente nulo argumento, sus abundantes escenas de accion confusas (no se entiende lo que pasa) y sobre todo… el tema. Al menos a mi me resulta imposible poner el valor artistico de esta obra por sobre el tema que trata, dado que en este caso el tema es el fundamento de la obra.

        Y es feo, tirando a asqueroso e indignante, la forma en Miller trata el tema. Es puro odio ciego, puro desahogo… no puedo dejar de sentir asco al ver a the fixer machacando villanos arabes totalmente deshumanizados, y no puedo creer que Miller se haya vuelto tan estupido luego de entregarnos obras tan inteligentes como DK2.

        No es el miller de siempre, algo le paso a este señor.

        Saludos

        • Miguel León dijo:

          Bueno, creo que ya en el Prólogo a DK2 Miller deja entrever que el 11-S le dejó marcado y le hizo ver que los Estados Unidos estaban de nuevo en guerra. Lamentablemente, creo que Estados Unidos es un sitio tan raro como para que la misma persona que crea obras inteligentes, ácidas, críticas, como DK2 o Sin City escriba textos infames sobre OWS o se obsesione con el supuesto “peligro islámico”.

          Pero estoy de acuerdo contigo en que es una auténtica lástima que desperdicie de esta forma su talento; al mismo tiempo, creo que es una manifestación de iconoclastia en estado puro, que es algo a lo que Miller tiende con facilidad. Se le podría disculpar en cierta medida si asumimos que en realidad es una manifestación de nihilismo artístico; pero claro, entonces sería evidente que Miller no ha entendido qué significa tal cosa y, por otra parte, sería perfectamente posible defender frente al arte “apolítico” el arte “comprometido”.

          En fin, las majaderías del bueno de Miller dan de sí para rato…

  2. jeremias ariel dijo:

    menos mal que no es miller quien tiene el anillo…

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