Curso acelerado de portadas de prensa

Nada de lo que se hace en un periódico, y esta afirmación adquiere un carácter rotundo cuando no hablamos de uno de tirada baja o modesta, sino de un gran medio de comunicación como El País, se deja al azar. Expertos de todas las ramas y en todos los campos específicos, junto con quienes orientan políticamente las decisiones editoriales, trabajan a diario en la selección y disposición de los contenidos del periódico.

La portada de hoy de El País es un caso que tiene algo de paradigmático y, por ello, merece un breve análisis.

Lo que se ve en la imagen es más de la mitad de la portada (podéis echarle un vistazo aquí). Así, uno se ve al mismo tiempo interpelado por el gigantesto titular que nos habla de una catástrofe financiera y la fotografía de una mujer negra en el suelo que llora mientras otro hombre, también negro y con cara de circunstancia, la asiste.

El “desplome” metafórico de la bolsa se traduce, visualmente, en el desplome físico de una mujer. ¿Qué le ha pasado?, se pregunta uno. ¿Acaso ha perdido su casa?¿Su empleo?¿Sus ahorros? Los prejuicios y estereotipos también juegan su baza: mujer y negra, una combinación explosiva de fragilidad, desasistencia y marginación social. Que, en esas circunstancias, sea vea desatendida por un gran grupo que le da la espalda y que sólo la ayude un hombre, que tiene cara de no saber qué decir o hacer y que también es negro, puede ser sólo síntoma de que, sea lo que sea que le pasa a esa mujer (incluida la caída libre de los mercados), no tiene un fácil arreglo.

Evidentemente (o no), a esta mujer no la ha tirado la caída de la bolsa, sino la desesperación de ver ejecutado a Troy Davis. La conexión imagen-texto es por tanto un ardid que acentúa el dramatismo del titular principal con una imagen que, metafóricamente, le viene de perlas, aunque su contenido concreto sea bien dispar…

…o tal vez no tan distinto, porque la ejecución de este hombre es una prueba más de la situación brutal de discriminación racista en que se encuentra una parte sustancial de la población afroamericana de los Estados Unidos (siendo Obama una bellísima excepción que queda muy bien en el Despacho Oval; como dice James Ellroy, “Integración. Significa que hicimos todo lo posible por mantenerte fuera pero ahora te dejamos entrar”). La conexión de texto e imagen que se produce en la mente del lector no es sólo consecuencia de la proximidad física de ambas, sino de que el vínculo sea plausible en lo referente al contenido. El mensaje que transmite el titular, en suma, es claro: ahora vamos a estar tan jodidos como esta mujer.

Pero los medios no son sólo ámbito de precisa manipulación, sino también espacio de bipolaridades interesantes. Como la de incluir, también en portada, la noticia del rechazo del intento de implantar un control político sobre los contenidos de los telediarios de la televisión pública antes de la emisión. Algo que sólo puede tener por objetivo el facilitar esa acción precisa de manipulación informativa que nos ocupa.

El clima de movilización social constante en que estamos inmersos desde mediados de Mayo es muestra de un “estado de conciencia colectivo”. En eso recuerda a la visión que Kant tenía de la Ilustración; ésta no era algo acabado, sino un proceso inconcluso, algo de lo que sólo se puede hablar al mismo tiempo que uno es parte de ello. “La ilustración“, dice Kant, “es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. […] Si ahora nos preguntamos: ¿es que vivimos en una época ilustrada? la respuesta será: no, pero sí en una época de ilustración“. No se trata, pues, de que el hombre sea ya libre, sino que se está liberando. Y lo mismo nos pasa a nosotros, en la medida en que el 15M sea un paso más en ese proceso.

Proceso que está marcado, entre otras cosas, por la pérdida del miedo. El miedo bloquea, paraliza, le deja a uno inactivo… Y, aunque aún no lo hemos perdido del todo, igual que aún no somos totalmente libres, estamos perdiendo el miedo en la misma medida en que nos estamos liberando. Es ese proceso el que choca frontalmente con los intereses de quienes se benefician del miedo colectivo, es ese proceso el que pretende ser detenido al publicar portadas como la que hemos visto. Esperemos estar inmunizados frente a estas artimañas.

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