En defensa de la discusión pública de nuestras lecturas

Hoy ha llegado a mis oídos el siguiente relato:

Una mujer está en un vagón de metro en Madrid leyendo un libro; concretamente, Contra occidente de Gustavo de Arístegui. Al parecer, un hombre de mediana edad, horrorizado al ver a la mujer con semejante libro entre las manos, se dirigió a ella, sin dilación, como sigue: “¿Qué hace usted leyendo las gilipolleces que escribe este fascista?”. El relato no indica que la discusión continuase de ninguna manera, de lo cual podemos deducir que la reacción (legítima) de la mujer fue hacer oídos sordos. El relato de la buena señora, sin embargo, termina con la siguiente reflexión: “Esto hace evidente lo débil que es la democracia española; no entiendo cómo alguien puede atreverse a decirme lo que he de leer o no. Mi marido dice que debería forrar mis libros [como hacíamos nosotros durante el Franquismo, añade uno de los que escucha el relato], pero la verdad es que no sé qué hacer”.

Digamos que, para empezar, no sé si compartiría con el hombre del metro su lenguaje aunque, de fondo, sí su opinión; tampoco creo que yo me hubiera atrevido a hacer lo mismo que él, puesto que ya me he visto en la coyuntura y no lo he hecho, pero creo que su acción es un gran ejemplo que debiera seguir todo el mundo, independientemente de su posición ideológica/política/estética y del contenido del libro. Me explico:

Posiblemente hablar de libros es una de las actividades humanas más bellas. Mucho más si es en público, y mucho más si se discute con un desconocido con el cual se conecta sólo porque la lectura, en ambos casos, ha suscitado una reacción tal que la discusión se hace necesaria o deseable. Si el libro no pretende ser juzgado (o al menos no sólo) en términos estéticos sino también en términos políticos o intelectuales, la discusión es mucho más fructífera y, además, no es un acto antidemocrático sino todo lo contrario.

Estoy seguro de que la idea que habitaba, en el momento de la redacción, el cerebrillo de Gustavo de Arístegui era, posiblemente, que su libro pudiera convertirse en la guía que permitiera a los españoles comprender la situación política global contemporánea y actuar en consecuencia. Comprensión y actuación, sin embargo, son inseparables en este caso del logos. ¿Cómo va a estar esa mujer segura de que el argumento de Arístegui es infalible si no lo contrasta con el del señor que intentó discutir con ella en el metro? Es más, ¿cómo piensa hacer praxis de aquéllo que el libro predica si no es a través del diálogo con los que aún no están convencidos?

Alguien pudiera decir que mi posición es la que es sólo porque no me he puesto en el lugar de esa pobre mujer que sólo quiere leer en el transporte público y no mantener una discusión acerca de la lectura (y ello sería un problema de la señora, porque si uno lee es para hacer colectiva esa lectura a través de la discusión, el pensamiento y la acción). Así pues, voy a hacer el ejercicio: imaginemos que voy en el metro haciendo mis lecturas y escojamos como libro algo bastante más “peligroso” (en cuanto a su defensa) que un texto de Arístegui; digamos que voy leyendo El Capital de Marx. “Oye”, me podría decir un señor, “¿qué haces leyendo las estupideces escritas por ese filósofo totalitario hace ya más de un siglo?”.

¿Se imagina el lector un tema de conversación de transporte público con un desconocido que pueda ser más apasionante que la validez del análisis de Marx del capitalismo, su relación con el socialismo real y la conexión de éste con la noción de totalitarismo? Pues eso.

Todo esto para decir que animo a todo aquel que pueda leer estas líneas a hablar sin dudarlo un instante con todo aquel conciudadano desconocido que vaya leyendo cualquier cosa con el fin de discutir el contenido de la lectura. Eso nos hará, a la larga, más sabios y más libres.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Análisis y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s